Allianz Stadium. Munich, Alemania

Allianz Stadium. Munich, Alemania

El Allianz Arena de Múnich y el remodelado Estadio Olímpico de Berlín son las dos joyas de Alemania 2006, donde se verán los mejores campos del mundo
Múnich.- Alemania podrá o no ganar el Mundial de fútbol, pero los anfitriones pueden ya declararse a sí mismo campeones del mundo en la construcción de estadios.

El torneo futbolístico tendrá lugar en 12 escenarios perfectos después del enorme esfuerzo de modernización, remodelación o construcción de los estadios, que albergarán 64 partidos del 9 de junio al 9 de julio.

Alrededor de 1.500 millones de euros (1.800 millones de dólares) fueron invertidos en proyectos de construcción, más de 10 veces lo que gastó la República Federal Alemana en el torneo de 1974.

“No es una inversión para cuatro semanas, es una inversión para décadas”, dice el vicepresidente del comité organizador, Wolfgang Niersbach. “Sin exagerar, tenemos los mejores estadios del mundo”.

Alemania, que hace no muchos años tenía muchos campos a punto de desmoronarse con pistas de atletismo alrededor de la cancha, posee ahora algunos de los recintos futbolísticos más modernos del mundo.

Precisamente, el torneo arrancará el 9 de junio en Múnich, en el espectacular nuevo Allianz Arena, estadio que representa a la perfección la diferencia entre los Mundiales alemanes de 1974 y 2006.

El campo muniqués, hito en la arquitectura deportiva moderna, reemplazó en 2005 al antiguo Estadio Olímpico, escenario de la final mundialista en 1974 y considerado en su época también como una obra maestra cuando fue inaugurado en los Juegos de 1972.

La característica más distintiva del nuevo estadio, que tendrá que renunciar al nombre de su patrocinador durante el Mundial, es su cáscara exterior de almohadones inflables traslúcidos. Mediante una serie de proyectores de luz, los colores de los colchones pueden cambiar para adaptarse al del club local: Bayern Múnich, 1860 Múnich y la selección alemana.

El estadio, que costó 285 millones de euros (335,9 millones de dólares), albergará seis partidos del Mundial, incluyendo una semifinal. El honor de ver la final, sin embargo, corresponderá al renovado Estadio Olímpico de Berlín, que ahora mezcla alta tecnología con historia después de una remodelación de 242 millones de euros (285,2 millones de dólares).

Originalmente diseñado por Werner March y construido entre 1934 y 1936 por unos 42 millones de marcos, el estadio fue escenario de los “Juegos Olímpicos de Hitler”, en los que el atleta negro estadounidense Jesse Owens ganó cuatro medallas de oro en el apogeo de la apología nazi a la raza aria.

El decadente viejo estadio se ha convertido ahora en “una joya del deporte”, según dijo el por entonces ministro del Interior Otto Schily en su inauguración en 2004. De todas formas, el hogar del Hertha Berlín y escendario de la final de la Copa Alemana mantiene su conexión con la historia, pese a los cuatro años de trabajos de remodelación, que le proporcionaron unas instalaciones ultramodernas como un techo voladizo o un innovador sistema de iluminación.

“Hoy por hoy, este estadio representa el profundo cambio de Alemania en los últimos setenta años, que a pesar de la modernización mantiene vivo, al mismo tiempo, el recuerdo de la etapa más oscura de su origen”, recordó Schily.

Las otras 10 sedes están repartidas por todo el país, e incluyen estadios en ciudades mayores como Fráncfort, Hamburgo y Colonia, en centros tradicionales del fútbol alemán como Dortmund, Gelsenkirchen y Núremberg, sólo uno en la ex República Democrática Alemana (RDA), Leipzig, y una ciudad pequeña, Kaiserslautern. Quedaron en el camino estadios modernos y de gran tradición como Duesseldorf, Bremen o Moenchengladbach.

Los costos que insumieron la modernización de los estadios ya existentes o la construcción de los nuevos alcanzan los 1.500 millones de euros (unos 1.900 millones de dólares), que los organizadores consideran dinero bien gastado. Lo mismo que los aficionados del fútbol: nueve de los 12 estadios son de uso exclusivo para ese deporte, y sólo tres -Stuttgart, Nuremberg y Berlín- mantienen pistas de atletismo a los costados del campo de juego.

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